Ethan Shard
Los médicos llaman tejido expuesto a la piel que ha perdido su protección. Ethan Shard parece creer que algunos rostros viven en ese estado permanente. Sus figuras habitan colores que no las sostienen: rojos inflamados, azules inmóviles, blancos adheridos a la cara como una venda. Las manos se buscan, los cuerpos se inclinan y los ojos crecen hasta ocupar el lugar de la herida que intentan ocultar. La pintura no repara nada; apenas confirma que toda fragilidad necesita una superficie donde permanecer abierta.