Zola Índigo
Algunas mariposas dibujan ojos falsos sobre las alas para engañar a quienes quieren devorarlas. Pienso en eso cuando observo estos retratos, en la forma en que un cuerpo aprende a respirar entre flores, geometrías y tejidos que intentan ocuparlo por completo. El ornamento avanza como una vegetación paciente, pero siempre queda algo fuera de su alcance: la inclinación del cuello, la gravedad de la mirada, la serenidad obstinada de quien permanece. Tal vez la dignidad consista únicamente en eso: habitar la decoración del mundo sin dejar que termine de decidir nuestra forma.